Foto: Arcesio Arcentales Rubio en 1959 en Radio Nacional Espejo. Derecha superior, en Radio Victoria “La Voz de la Patria”. Derecha inferior, en Radio Nacional Espejo. Las dos fotografías de la derecha, a finales de la década de los 50 del siglo anterior.
Arcesio Arcentales Rubio era un apasionado de la radio. Aunque unos dicen que nació en Alausí, otros señalan que, en Riobamba, pero todos coinciden que fue en la provincia de Chimborazo, a inicios de 1930. La familia Arcentales Rubio, primero se trasladó a Guayaquil, luego a la capital ecuatoriana. Es el menor de tres hermanos: Alfonso, Ernesto y Arcesio. En Quito emprendió su sueño de ser locutor. Su madre Carmela Rubio siempre le apoyo en su sueño.
Laboró en las emisoras Victoria, Nacional Espejo y luego de mucho esfuerzo tuvo un transmisor, con la ayuda de su amigo, el técnico quiteño Fausto Mejía Carbo, e inauguró su propia emisora que la conservó hasta el final de sus días: Radio Noticia, “La consentida de la capital”, más conocida como “la Voz de la manzana”, porque en la década de los 90 se la escuchaba desde el parque El Ejido hasta la avenida 24 de Mayo.
A inicios de la década de los 60, en el dial 785 salió la señal de Radio Noticia que se caracterizó por ser informativa y noticiosa. “Jamás dio su brazo a torcer para beneficiar a ningún partido político o grupo económico, quizá por ello no fue una estación de lucro”, indica su hijo el actor y locutor Armando Rivas Rubianes.
Por esta emisora pasaron periodistas, locutores y técnicos que dejaron huella en el país, como: Alan Flores Valenzuela, Raúl Zambrano, Rodrigo Poveda, Carlos Hurtado, Washington Yépez, Carlos Iván Yánez, Francisco Ordóñez, Ruth Silva, Patricio Xavier Pérez, entre otros. En 1982, en la huelga nacional organizada por el Frente Unitario de Trabajadores (FUT), la emisora fue clausurada por el Gobierno de Osvaldo Hurtado Larrea.
Arcesio tenía una manera muy especial de hacer las preguntas en las coberturas periodísticas. En 1980, el secretario de la administración del presidente Jaime Roldós Aguilera, Alejandro Román Armendáriz, como el comunicador se daba las vueltas para plantear la pregunta, le dijo: “al grano, al grano Arcesio”. Y el radiodifusor, le contestó ya que habla de granos, ¿es verdad que va a haber desgrane de gabinete? Estas respuestas siempre provocaban hilaridad en los periodistas presentes.
El ex alcalde de Quito, Rodrigo Paz Delgado, lo apreciaba mucho, por ello no iniciaba la rueda de prensa, si es que no llegaba Don Arcesio, como lo llamaba. El dueño de Casa Paz quiso comprarle la estación, pero él no aceptó porque quería ser reportero hasta los últimos días de su vida.
El ex periodista del diario El Comercio, Byron Rodríguez, quien desde 1990 siguió de cerca la trayectoria del comunicador, y la incluyó en su segunda novela “La Guerra de Funeraria”, cuenta que Don Arcesio conducía una camioneta Datsun 1200, viejita, de color verde agua. En el auto iba por todos los ministerios recogiendo boletines para leerlos en la emisora. Estos boletines los colgaba “como escarpines” en unos cordeles, como en un secadero de ropa dentro del estudio de su radio y así leerlos todos. Sus fuentes preferidas eran la Presidencia de la República, Congreso Nacional y los ministerios.
Antes de dar inicio al noticiero repetía “Radio Noticia, la voz de la verdad, porque jamás entramos por la ventana”. Nunca faltó a una rueda de prensa y estaba en todas. No sé sabe cómo se organizaba, ya que era el dueño y el único reportero que tenía la emisora. Siempre decía que Radio Noticia nació pobre y morirá pobre.
Las cuñas que tenía eran proporcionadas por unos pocos amigos que le apoyaron hasta el final. Armando Rivas Rubianes asegura que el principal legado de Arcesio fue la honestidad en el trabajo periodístico. Este ícono del periodismo nacional falleció en el 2004.
Radio Noticia, la consentida de la capital
Hablar de Arcesio Arcentales es hablar de Radio Noticia, que siempre estuvo ubicada en el centro de Quito, primero en la calle Oriente, entre Pedro Fermín Cevallos y Montúfar, en la mitad del dial en los 785 kilociclos. El edificio tenía varios departamentos y era de propiedad del suegro de Arcesio, Alfonso Becerra Gutiérrez. “Nosotros también vivíamos en el mismo inmueble que estaba la radio”, relata Armando Rivas. Luego se trasladó a la calle Esmeraldas, entre Vargas y Venezuela, frente a Radio Nacional Espejo.
El tercer lugar que ocupó fue en la calle García Moreno, frente a radio Tarqui, cerca de la emisora “que más quiere y sirve a Quito, Éxito”, que era de las más populares y famosas, cuyo propietario era el carchense José María Rodríguez Santander. Arcesio cuando saludaba a los oyentes decía “mi radio llega desde el centro de Quito hasta una cancha en Otavalo”. Estos fueron los tres lugares donde la radio peleaba los primeros lugares de sintonía.
Byron Rodríguez cuenta que, a inicios de 1990, le acompañaba a la estación, que estaba situada cerca del Hospital Eugenio Espejo. Le encantaba escucharle cuando daba las noticias, lo hacía con mucho énfasis, para él la credibilidad era fundamental para llegar a los oyentes.
La estación tenía unos equipos muy grandes, con perillas, cintas de carreto y cartuchos. El estudio estaba en la sala de su casa, se quitaba una cortina de tela y ahí estaba el dormitorio. La antena medía unos 30 metros y estaba en el cerro del Itchimbia.
Después de un tiempo se trasladó a San Blas, a una casa grande de la esquina y al fondo está la iglesia. Al final trasladó a la radio al barrio La Loma, por la Mama Cuchara, ahí estuvo hasta cuando falleció.
Raúl Zambrano hacía los controles
El periodista Raúl Zambrano era operador de Radio Noticia. Corría el año 1964, y la emisora estaba en calle Oriente, entre Pedro Fermín Cevallos y Montúfar, en los bajos del puente de la avenida Pichincha. Recuerda que Arcesio era un enamorado de la radio. “Buscaba que en la transmisión diaria no haya fallas, peor baches, cuidaba que el disco LP no se raye. Asistía a las casas disqueras para traer los últimos éxitos y las agujas para el tocadiscos”.
Era “celoso como todos radiodifusores de esa época, no permitía que cualquiera hable en los micrófonos. En esos años, Radio Noticia tenía amplia sintonía por la música, la participación de los oyentes con sus saludos y los tres informativos que difundía”, destaca el comunicador.
Arcesio Arcentales realizaba la cobertura de las conferencias y ruedas de prensa. Las grababa en cinta de carreto y luego las difundía en la emisora, donde hablaba con solemnidad. Siempre parecía como si lo leído era una primicia que daba la radio.
Cuenta que Arcesio Arcentales era muy severo en el manejo de la emisora, pero también tenía un carácter jovial, por ello mantenía buenas relaciones con sus trabajadores. “Hablamos de días de crisis por cuanto no teníamos salarios fijos, sino acuerdos personales del día a día”, indica.
Las presentaciones de los cantantes y músicos en Radio Noticia
Raúl indica que, en esos años, Radio Noticia fue la escuela de aprendizaje de los nuevos locutores que saltaron o se cambiaron a otras emisoras. Hubo cantantes que se iniciaron ahí como Fausto Gortaire, quien realizó varias presentaciones en la estación antes de saltar a la fama. Otros que lo hicieron fueron Alfredo Celin Rojas, Marcelo Romo García, entre otros.
Armando Rivas Rubianes recuerda que la estación tenía un programa, que, a través de un sorteo, les otorgaba a los oyentes una serenata en vivo con los artistas de élite de la época: El “Trío Los Brillantes”, con Homero Hidrobo, Olga Gutiérrez y Joel Sánchez; el Dúo Benítez y Valencia; Huberto Santacruz…
Arcesio llevaba los pesados equipos a la casa de los ganadores del concurso, era un trabajo muy duro. “Con escalera tocaba subirse a los postes, donde estaban las líneas templadas, porque se transmitían las señales de radio por línea física y se iba de poste en poste desde la radio hasta el transmisor”. Para hacer la transmisión había que hacer muchos malabares. Los técnicos eran muy valiosos porque se trepaban a los postes y unían las líneas para iniciar la transmisión.
La radio se inició en la casa del suegro de Arcesio, quedaba en la Oriente, entre Pedro Fermín Cevallos y Montúfar. Ahora atraviesa la avenida Pichincha. Armando Rivas era niño, los artistas llegaban a la casa, dejaban las guitarras y los instrumentos musicales. Cuenta que se sentaba y miraba, todo era para él un misterio, hasta que poco a poco se fue involucrando y acercando a la radio, tanto es así que cuando estudiaba con los Jesuitas, en Cotocollao, fundó una radio para el colegio: le autorizaron poner los parlantes en muchas partes del establecimiento para dar las informaciones y música en los recreos o fechas especiales.
“Don Arcesio Arcentales influyó tanto en mí, para que la radio sea mi forma de vida”. En vacaciones siempre iba a la estación. Radio Noticia era su segunda casa. La figura del radiodifusor era muy importante. Armando insiste que, aunque Arcesio se negó a invertir en la radio para mejorar, porque siempre la mantuvo al margen de todo, fue una estación con identidad. “Radio Noticia nació y murió virgen, no recibió dinero del Gobierno o instituciones públicas”.
Armando Rivas Rubianes y Alan Flores Valenzuela
Armando Rivas Rubianes se involucró muy niño en la radio. A los 15 años ya era locutor de Radio Noticia. Ahí estaban Alan Flores Valenzuela, uno de los locutores más queridos de la capital. Fue la persona que le enseñó, le llevó a la cabina de locución y le dijo que podía locutar. “Él se convirtió en mi maestro”. Dice que con él tiene una gratitud grande, porque estuvo un buen tiempo ayudando a Don Arcesio.
En la parte técnica, como operador estaba Raúl Zambrano, quien se convirtió luego en uno de los mejores reporteros que tuvo HCJB, “con la escuela de Arcesio Arcentales”. También estaba Rodrigo Poveda, que era uno de los locutores de programas juveniles. Había otro operador que trabajaba en la cadena de cines Mantilla, Carlos Hurtado.
En 1968, Alan Flores Valenzuela, conocido como “El gallito Madrugador de Ecuashyri”, laboraba en esta estación. Ahí estaba también el actor y comunicador Armando Rivas, hijo del propietario, con quien hizo una buena amistad.
Estuvo cerca de dos años hasta que le propusieron ser parte de “La Nueva Radio Javier”. Luego de unos años Alan Flores Valenzuela ingresó al equipo de JD Feraud Guzmán, por ello lo visitaba en el sector de La Loma, en el centro de Quito, para entregarle material promocional, a Don Arcesio. Con él conversaban largamente sobre música y política.
Alejandro Román Armendáriz y el desgrane del gabinete
A inicios de 1980, el secretario de la Administración Pública en el Gobierno del abogado Jaime Roldós Aguilera era Alejandro Román Armendáriz. Arcesio no solamente hacía el trabajo dentro de la emisora, sino que le gustaba estar donde las papás queman. La reportería era su fuerte.
En una rueda de prensa, como el radiodifusor no concretaba, el funcionario de gobierno le pidió que vaya al grano, entonces Arcesio – con su particular forma de preguntar – le dijo “ya que usted habla del grano, es verdad que va a haber desgrane en el Gabinete del Presidente Jaime Roldós”. El funcionario de Gobierno le contestó. “No Arcesio, todavía no es tiempo de cosecha”. Todos los periodistas y funcionarios presentes se rieron, cuenta el periodista Patricio Xavier Pérez. Este tema se trató porque había rumores de cambio de ministros.
Armando señala que su padre “se soltaba” unas preguntas que nadie se hubiera atrevido siquiera a decirlo, pero él no tenía pelos en la lengua, en muchos casos causaba hilaridad y en otros a los personajes que eran entrevistados les causaba terror. Ya llegaba Arcesio y había que ponerse pilas, él suelta la pregunta, porque no tenía ningún compromiso con nadie.
Radio Noticia fue clausurada en 1982, en el Gobierno de Osvaldo Hurtado
En 1982, el estudiante de periodismo de la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Central del Ecuador, Washington Yépez, armó un taller de periodismo radial, donde participaron varios estudiantes, quienes buscaron una opción para hacer prácticas de periodismo, por casualidad se enteró que en Radio Noticia había la posibilidad.
Lo primero que hizo Washington fue trasladarse a la calle Esmeraldas, entre Vargas y Venezuela, frente a Radio Nacional Espejo, donde estaba ubicada Radio Noticia, para conversar con el dueño de la emisora, el Lic. Arcesio Arcentales, un personaje conocido por todos en el medio. Tenía bastante chispa, muy amigable, “pero también poseía actitudes que le distinguían de los demás reporteros que realizaban la cobertura periodística. Era un personaje especialísimo”, destaca Yépez.
El radiodifusor los recibió con agrado porque le gustaba ayudar a los nuevos profesionales del periodismo. “Nos dio la posibilidad de conducir la parte informativa de Radio Noticia”, indica. Fueron un equipo de cinco personas, entre ellas: Pedro Moreno, Carlos Iván Yánez, Francisco Ordóñez, Patricio Xavier Pérez, Ruth Silva, bajo la dirección de Washington Yépez.
Este joven equipo logró un grado de sintonía bastante alto, “que el gobierno de ese entonces, presidido por Osvaldo Hurtado Larrea, clausuró Radio Noticia, porque – con la anuencia de Don Arcesio- se realizó un proyecto que fue innovador en la época: la cobertura de la huelga nacional del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), una las más grandes manifestaciones que se han dado en el Ecuador”, indica Patricio Xavier Pérez.
A inicios de la década de los 80 se formó un gran equipo de corresponsales con los estudiantes de periodismo, por ello había entre 50 y 60 reporteros desplazados en Quito, en la provincia de Pichincha y todo el país. “Barrimos en sintonía en esos años. Fue tanto el efecto que tuvimos que la radio la escuchaban en el Palacio de Gobierno en parlante, para que la gente sepa qué estaba pasando”, destaca Washington Yépez.
El comunicador asegura que rebasaron tanto la expectativa que al Régimen no le quedó otra que clausurar Radio Noticia. Allí jugó un papel fundamental Arcesio, quién se convirtió en una figura importante, “porque permitió a un grupo de jóvenes estudiantes hacer sus prácticas con una cobertura periodística alternativa”.
Arcesio fue entrevistado por las cadenas internacionales
Gracias a este hecho- cuenta Washington – Arcesio Arcentales fue entrevistado por las grandes cadenas internacionales como: Las radios Moscú, Habana- Cuba, BBC de Londres y los canales nacionales del Ecuador como Ecuavisa, Teleamazonas, “así como un sinfín de comunicadores sociales a escala nacional”.
Arcesio Arcentales Rubio le posicionó a Radio Noticia como un medio referente de los informativos de esa época, con el apoyo de los jóvenes estudiantes de la Escuela de Ciencias de la Información, indica. “Esto mereció que se nos reconozca en la Unión Nacional de Periodistas (UNP) como a la mejor labor radial, y que el periodismo alternativo tenga una influencia y un acercamiento con los sectores populares, se comience a hacer historia en la radiodifusión y el periodismo ecuatoriano”.
Arcesio fue un personaje de novela: Arce Domínguez
El periodista y cronista Byron Rodríguez Vásconez, laboraba en diario El Comercio, cuando le conoció a Arcesio Arcentales. Vio que el periodista tenía una personalidad que podría plasmarla en una obra, por ello en la “Guerra de la Funeraria”, su segunda novela, se incluye al comunicador.
La novela se basa en 1975, cuando el general Raúl González Alvear dio un golpe de estado para derrotar a su tío el general Guillermo Rodríguez Lara, quien presidía el Gobierno, al que se le conocía como Nacionalista y Revolucionario, “donde se hicieron proyectos grandes como la Reforma Agraria, las hidroeléctricas: Pisayambo, Paute… carreteras y 40 mil casas, entre ellas la ciudadela Rumiñahui”, asegura.
“Al ver que era un personaje novelesco le seguí y le visitaba en el barrio La Loma, porque ahí tuvo su último sitio la radio, justo por la Mama Cuchara. Tenía tres mil discos y el locutor era un joven moreno con el pelo ensortijado, muy buena persona”.
Arsecio les brindaba un whisky a las rocas, como decía él, “solo para sus amigos”. Tomaban máximo dos copitas. Byron le entrevistaba para que le dé los datos de su vida y construir el personaje de su novela, que justamente era un radiodifusor, Arce Domínguez. Le cambió el apellido, para no tener problemas posteriores con su familia, si es que había un reclamo, porque tenía hijos.
Arce Domínguez en la novela se enamoró de una cantante llamada Maruja Beltrán, ese era el personaje, cantaba boleros en la Plaza del Teatro Sucre. Byron le entrevistó a ella, pero no se acuerda el nombre real de la intérprete.
Su hijo, Armando, indica que le incluyeron en la novela a Arcesio, porque él cubría todos los acontecimientos que sucedía en Quito. Las coberturas las hacía de frente, siempre “ponía el pecho a las balas, no se escondía de nadie, siempre tenía que estar presente donde estaba la noticia”.
El actor le agradece a Byron Rodríguez que haya incluido a Arcesio en esta novela que es parte de la historia del Ecuador. El 31 de agosto de 1975, Armando ya no laboraba en Radio Noticia, sino en Atahualpa, que era de propiedad de Gonzalo Maldonado Quijano. Estaba en la cobertura “pero yo estaba escondido en un lado, Arcesio, no. Estaba de frente, iba de un lado a otro”, donde estaban los acontecimientos siempre estaba al pie de la información.
El Congreso Nacional y las ruedas de prensa con Rodrigo Paz
A mediados de los 90 hubo muchos periodistas que cubrían el Congreso Nacional, entre ellos estaba, Edwin Andino, Edwin Chamorro, Verónica Sanmartín, Vicente Ordoñez, Jofre Benítez, Ernesto Trujillo, Ana Angulo, Eduardo Benítez, Félix Narváez, Álvaro Samaniego, Martín Pallares, Saudia Levoyer, Luis Moncayo Cadena y Byron Rodríguez, pero había también otros más experimentados como Milton “Pajarito” Salvador, Miguel Pérez, Luis Cueva y Eduardo Martillo. Recuerda que al radiodifusor le decían “Medio Tinto”, porque era pequeño y morenito o también el “Rey de la Perilla”, porque en las radios antiguas se manejaba las perillas en la cabina de la radio.
A finales de la década de los 80, cuando cubrían las ruedas de prensa del alcalde de Quito de ese entonces, Rodrigo Paz Delgado, Arcesio se destacaba por tener una grabadora grande de carrete, marca Philips, mientras los otros periodistas tenían las grabadoras pequeñas Sony. Ese aparato era inmenso. Arcesio sin querer le ponía a un lado a las otras, porque caso contrario no podía acceder a la grabación del funcionario.
El alcalde Rodrigo Paz tenía una deferencia con el periodista, ya que no se iniciaba la rueda de prensa, si es que no llegaba Arcesio Arcentales. “Muchas veces lo hacía atrasado, sudaba, sacaba su pañuelo blanco bien planchado y se secaba la frente”.
En ese momento Rodrigo Paz iniciaba su exposición. No importaba si el radiodifusor se demoraba 10 0 15 minutos, pero tenía que estar él en el grupo de reporteros. Esto a pesar de que ya estaban presentes los periodistas de El Universo, El Telégrafo, Expreso, Ultimas Noticias y El Comercio; así como los canales nacionales: Ecuavisa, Telecentro, Teleamazonas, Gamavisión…
Rodrigo Paz quiso y un grupo guayaquileño quisieron comprar la frecuencia de Radio Noticia
Byron Rodríguez cuenta que el exalcalde capitalino, Rodrigo Paz Delgado, quiso comprar la frecuencia de Radio Noticia, porque estaba cerca del dial de Radio Visión, cuyo dueño era Diego Oquendo. Le ofreció una buena cantidad de dinero, pero Arcesio nunca quiso venderla. “Yo moriré con mi radio”. Así sucedió, hasta el último día de su vida le perteneció la estación.
“La consentida de la capital” transmitía las noticias, con un micrófono Shure, macizo, importado de Estados Unidos. Era similar al que hablaban en las películas las actrices de moda: Marilyn Monroe, Ava Garner y otras grandes artistas de la época de los 50 y 60, indica Byron Rodríguez.
Armando Rivas Rubianes asegura que no solamente Rodrigo Paz quiso comprarle Radio Noticia. También le propuso Andrés Carrión, quien fue compañero de Armando en la Escuela de Ciencias de la Información, en la Universidad Central.
El conocido periodista y presentador de televisión, Iván Granda Pinto, contó que, en un momento difícil de su economía, Arcesio Arcentales Rubio decidió vender su emisora. Esto se produjo a inicios de los años 90 del siglo anterior. En esa ocasión tuvo una buena oferta de un grupo guayaquileño que requería una frecuencia de radio en Quito. La negociación no llegó a concretarse, pues Arcesio pusi como condición que los nuevos dueños le permitan mantener su noticiero de la mañana.
El director del programa “Regresando con Andrés Carrión”, que se transmite en Radio Platinium, le ofrecía, de por vida, darle el informativo para que conduzca Arcesio, quien le contestó que no, porque la Radio Noticia siempre sería de él, acota Armando.
Inclusive hubo una propuesta internacional de Radio Nederlan de Países Bajos, que quiso utilizar la frecuencia de Radio Noticia, para crear una emisora. Hablaron con Armando, conversaron con Arcesio, pero se negó, a pesar de que la oferta era muy buena económicamente hablando.
Arsecio, el periodista
Armando Rivas confiesa su nostalgia por Radio Noticia. Cuando era niño esta emisora pisaba fuerte en el centro del dial, junto a radio Quito. “Arcesio Arcentales era un periodista que jamás se dejó mangonear por nadie, ni aceptó el lugar de nadie. Quizá por eso no pudo ir a la par con la tecnología, se fue quedando y perdió espacio”, comenta con tristeza.
Siempre se acuerda que su mamá, Daggmara Rubianes, le preguntaba: ¿Arcesio a dónde vas? Y él le respondía: a la Sala de Prensa de la Presidencia. Luego se iba al café Madrilón, que quedaba al lado norte del Palacio de Carondelet, cruzando la calle Chile, y para terminar sus juergas en las huecas conocidas del Quito de ese tiempo, indica.
“Yo le admiré a Arcesio siempre por su valentía. Transmitía las revueltas del doctor Velasco Ibarra como un partido de fútbol”. Recuerda que siempre estaba en esos acontecimientos que ahora son parte de la historia nacional, cargando esas grabadoras grandes y pesadas, que funcionaban con las 16 pilas Rayovac, las del gato negro, con cintas abiertas y grandes micrófonos. Andaba de arriba abajo, en todas las sesiones. Decía “yo soy un periodista que nunca entraré ni saldré por la ventana, sino por la puerta grande, diciendo la verdad y siempre la verdad. Esa es la imagen que yo tengo de Arcesio Arcentales, a quien le tengo mucho respeto y cariño”.
Radio Noticia, que a inicios de los 90 se le conocía como La Radio de la Manzana, tenía una discoteca muy amplia, “pero poco a poco sus colaboradores fueron mermando, le robaron. Terminó con un cajoncito chiquito de discos”, indica el también actor.
Arcesio se caracterizó por ser muy jovial y amable, indica Washington Yépez, quien reitera que la forma de hacer periodismo “era bastante folclórica, eso permitía que se destaque dentro del resto de reporteros que en ese entonces hacían cobertura informativa”.
La radio fue su vida hasta el final
Arcesio amaba lo que hacía y Radio Noticia era su vida. Al final de sus días, él se escapaba del Hospital Eugenio Espejo, donde estaba internado, para ir al Congreso Nacional, porque quería hacer la cobertura. Aún en sus ratos más difíciles siempre pensó en la profesión que amaba. Hasta el último respiro Radio Noticia estuvo en su corazón, indica el periodista de radio, prensa y televisión, Patricio Xavier Pérez, quien lo recuerda con mucho cariño. Sus ojos se enrojecen de tristeza al hablar de este episodio.
En una mañana de sol, un grupo de periodistas se encontraba en las afueras del Palacio Legislativo, en la calle Piedrahita, a la espera de la llegada de los diputados para abordarles sobre los temas de coyuntura. En el momento menos pensado, apareció la figura débil de don Arcesio, vestía pijama de hospital. Con voz temblorosa y la mirada perdida pedía un papel y esfero para tomar nota. Luis Paredes, periodista legislativo ya fallecido, le tomó de la mano y le ayudó a volver al hospital Eugenio Espejo, ubicada a una cuadra del Congreso Nacional. El legendario periodista de radio se había escapado de su cama de hospital para continuar con su misión de buscar noticias y tener la primicia.
El periodista Andrés Carrión, cuando estaba en diario Hoy, en 1993, le realizó una entrevista a Arcesio Arcentales, donde él le contaba su trayectoria y su vida en la radio. En una página completa rememoraba las peripecias que le tocó pasar para mantener su emisora. “Todo lo que hizo por su radio lo convirtió en un icono de la comunicación del país”, insiste Armando.
“Él no fue mi padre biológico, pero fue mi padre. Él me crío y gracias a él yo ingresé con este bichito de la radio, luego pude adentrarme en la comunicación y la actuación. Él me recibió y me crio como su hijo. No tengo su apellido, pero fui su primer hijo. Siempre me presentaba a todo el mundo como su hijo”.
Se sentía muy orgulloso de que Armando haya seguido su profesión. “Aprendí mucho de él”. Armando tiene tres hermanos, hijos de Arcesio: Santiago, Guadalupe y Fernando Arcentales Rubianes.
Arcesio el hombre de pueblo
Arcesio se caracterizaba por ser auténtico, único y con sello propio. Armando indica que era un hombre de pueblo, sencillo y muy serio en su trabajo. Le dedicaba mucho tiempo a la radio, eso perjudicó un poco su vida familiar, porque sus hijos no pudieron disfrutar mucho de su presencia, porque él estaba dedicado de lleno a su trabajo.
“Tal vez ese podría haber sido uno de sus defectos”, cuenta. Amó tanto a la radio, que descuidó a sus otros amores. “Se llevó a la tumba eso de haber puesto su forma y su sello en la radiodifusión ecuatoriana”, indica.
A inicios del 2000, la salud de Arcesio estaba muy quebrantada y físicamente no podía administrar la emisora. Al parecer, su última esposa negoció con una comunidad religiosa y vendieron la frecuencia, reitera Armando Rivas.
Este ícono de la radio de Quito falleció en el año 2004, junto a la radio que tanto amo y a la que quería libre, aunque pobre, pero sin ningún compromiso con nadie…
Si desea ver el video: https://acortar.link/PCl0WH
Si desea leer la nota: https://acortar.link/W8xmzt
Si desea ver la entrevista: https://acortar.link/XMMqTu
Iliana Cervantes Lima
Voces de la Radio
