Foto: Izquierda, Enrique Recalde Cerón en 1968. Derecha superior, en el estadio Olímpico Atahualpa con Darío Miranda Sandretti y Enrique Portilla de la Universidad Católica en 1973 Derecha superior, con el ex presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Luis Chiriboga Acosta; y el ex director de deportes de radio Sonorama, Carlos Sandoval Pasquel.
Enrique Recalde Cerón se inició en el mundo mágico de la comunicación en 1968. Ha laborado en las radios: Pacífico, Atahualpa, Gemas, Tarqui, Quito, Sonorama y Colón. Así como en los canales 6, Hoy TV, Gamavisión y RTU. En medios impresos en la Revista Cancha y el Periódico del Mediodía. Este año cumplió 55 años de actividad periodística.
Es ingeniero civil, pero periodista de corazón. Se graduó, en 1973, en la Universidad Central del Ecuador. Fue presidente de la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha (APDP). Es periodista profesional desde junio de 1975, cuando el jefe Supremo de Gobierno, Gral. Guillermo Rodríguez Lara, firmó el Decreto Supremo No. 799-B, que otorgó la profesionalización a los comunicadores que ejercían hasta ese momento la profesión.
Carlos Efraín Machado se constituyó en el personaje de mayor incidencia de su etapa profesional en el comentario deportivo. Compartió micrófono con dos grandes del periodismo deportivo: Alfonso Laso Bermeo y Blasco Moscoso Cuesta.
Enrique fue subdirector de la Dirección Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Dinader). Laboró en la Junta Nacional de la Vivienda y en la Dirección Nacional de Construcciones Escolares, DINACE. Es miembro activo del Colegio de Ingeniero Civiles de Pichincha y del Ecuador, así como del Colegio de Periodistas de Pichincha.
Los ejemplares de diario El Comercio y Jorge Arévalo Benítez
El comentarista deportivo nació en Quito, el 8 de julio de 1944. Cuando era niño no tuvo muchas comodidades, a pesar del esfuerzo diario que hacían sus padres: Luis Recalde y María Cerón, tal es así que a los cinco años empezó a trabajar, por voluntad propia, los fines de semana. Vendía periódicos en la madrugada para aportar al sustento de la casa. Se levantaba a las 05:00, para ir donde la señora mayorista que sacaba ejemplares de diario El Comercio, en gran volumen, y repartía a los “canillitas”, la mayoría niños.
El comentarista deportivo caminaba desde su casa ubicada el barrio La Tola, hasta la calle Chile y Cuenca, cerca de la Iglesia de la Merced donde funcionaba el matutino quiteño y Radio Quito. Eran otros tiempos había la posibilidad de caminar con seguridad, esto lo hacía los sábados, domingos y feriados.
Enrique recibía unas 10 o 15 unidades y bajaba corriendo hasta la Plaza Grande, cada vez que vendía un periódico contaba cuántos le quedaban y así repetía cada vez que le compraban un ejemplar. Había ocasiones en que no los vendía todos y devolvía hasta cuatro unidades. Esta actividad lo hacía con gusto, no porque sus padres le imponían, sino porque él sentía que quería hacerlo, para aportar de alguna manera en la economía familiar.
En las vacaciones de la escuela Hermano Miguel “La Salle, de los Hermanos Cristianos fue pasabolas en el Ecuador Tenis Club. Eso lo hacía en los meses julio, agosto y parte de septiembre. Posteriormente aprendió carpintería. “Siempre tratando de reunir algún medio, para ayudar a mis padres”, repite.
La radio siempre le gustó, Enrique escuchaba la radio novela “El Gato” en Radio Nacional Espejo. Allí laboraba el narrador deportivo y locutor Jorge Arévalo Benítez, de quien cuenta una anécdota. “Narraba los goles de los partidos de una manera excepcional, pero como no había las facilidades de grabar y emitir nuevamente. Cuando estaba en el estudio, él reprisaba la jugada y el grito de gol, tal como lo hizo previamente en el estadio. Eso era un mérito muy grande”. También escuchaba a Rosendo Benalcázar Espinosa, Pepe Calero Viteri, quien de alguna manera fue su antecesor, en Radio Atahualpa.
Enrique también oía a Ecuador Martínez Collazo, de Radio Atalaya de Guayaquil, quien tenía una forma de relatar única, porque era identificable en cualquier momento y sitio donde se encuentre. Tuvo un estilo muy personal, pero nunca le llegó a conocer. Con quien si tuvo una relación profesional fue con Petronio Salazar, que, de Emisoras Gran Colombia de Quito, pasó a CRE de Guayaquil.
Pepe Borja Bedoya y Emisoras Gran Colombia
Su tío, Alfonso Cerón era propietario de un restaurante. Todas las noches con su primo, Ernesto Cerón, con quien eran contemporáneos, bajaba hasta la calle Vicente León, en el barrio La Tola, donde había una panadería, dejaban los canastos.
Mientras los atendían, los adolescentes se dirigían a Emisoras Gran Colombia, que en esa época estaba situada en la calle Esmeraldas y Guayaquil. Ahí trabajaba en horas de la noche otro primo, el conocido técnico y sonidista Pepe Borja Bedoya. Enrique en esa radio empezó “con sus pequeñas travesuras con los equipos de la radio”. No lo hizo en el comentario, sino en la parte técnica manejando la grabadora, los equipos, los discos… Sus padres no sabían que iba a la estación quiteña de propiedad de Eduardo Cevallos Castañeda.
Doña María Cerón era muy estricta. Una vez les convocaron a los padres de familia para la entrega de las libretas en el salón principal del del colegio Cardenal de la Torre, de los Hermanos Cristianos. En esa ocasión Enrique no recibió ningún diploma, no se quedó ni suspenso ni aplazado, ni había perdido el año, pero ella se mostró molesta ¿Cómo es posible que me hagas pasar esta vergüenza? Las demás madres orgullosas porque sus hijos recibieron un reconocimiento, estas perdiendo el tiempo. “Eran exigencias que a uno le obligaban a esforzarse y crecer”, resalta.
Fausto Vallejo y Radio Pacífico
Luego de este inicio en Emisoras Gran Colombia, Enrique aún estaba en el colegio y un vecino de su barrio, Fausto Vallejo creó la Radio Pacífico. Esta estación no tenía mucha potencia, pero generó expectativa en el sector, sobre todo en los adolescentes del sector. El comentarista continuaba en la parte técnica manejando los equipos.
Mientras laboraba en la emisora, hubo un llamado en Radio Atahualpa a sumarse como comentaristas, para ello debían cumplir con las siguientes condiciones: estudios secundarios o universitarios y tener voz agradable al micrófono.
Radio Atahualpa y el concurso de locutores
Era 1967, unas 200 personas se inscribieron para participar en el concurso de locución, convocado por Gonzalo Maldonado Quijano, propietario de Radio Atahualpa; 60 lograron calificar por estudios y aptitudes y tres se quedaron trabajando en la radio, entre ellos Enrique Recalde Cerón, quien ganó el concurso. El comentarista deportivo quiteño ya demostraba que su voz era agradable a la audiencia.
Su incursión por el periodismo deportivo se inició desde abajo: llevando los equipos para las transmisiones del campeonato nacional al estadio de El Ejido. Eran tiempos que no había las facilidades que hoy ofrece la tecnología, debía tender un cable desde los estudios de la radio hasta el estadio; si en algún momento había un corte en la transmisión, regresaban por el mismo camino, para revisar poste por poste, hasta encontrar el lugar donde estaba el cable cortado o se produjo el problema.
Enrique destaca que Gonzalo Maldonado Quijano – en el aspecto personal y profesional – tiene una calificación de 10. En esos años esta estación le hacía la competencia a Radio Quito, que siempre se caracterizó por ser noticiosa y deportiva. Tenía el aval de diario El Comercio, era muy difícil competir con ella, pero Atahualpa lo hacía.
“Por eso mi admiración para Gonzalo Maldonado Quijano, porque él compró teletipos, para recibir las noticias y armar un noticiero permanente en la mañana, mediodía, tarde y noche”. La sintonía era muy alta. Él formó a varias generaciones de voces de la radio, una de ellas Patricio Jarrín Hidalgo, indica.
Su madre le escuchaba en Radio Atahualpa, muchas veces le daba sugerencias para mejorar su trabajo. El turno de Enrique terminaba a las 23:00 y regresaba caminando a su casa.
Llegó al comentario y Edelberto Proaño le dio algunas recomendaciones
Luego de un tiempo, Enrique ya no solo llevaba la parte técnica, sino que le dieron la oportunidad de hacer borde de campo, es decir dar informes desde la cancha misma: alineaciones, cambios y hasta allí llegaba su cometido. Pero hubo un momento, cuando ocurrió una circunstancia especial. En un partido le pidieron una referencia de lo que había sucedido. Lo hizo muy bien, luego le insistieron que emita más comentarios. Ahí le ascendieron de la cancha a la cabina que estaba en el segundo piso del coloso del Batán.
En Radio Atahualpa estaban las voces de Patricio Romero Barberis, locutor; Edelberto Proaño, comentarista, de quien recibió las primeras recomendaciones para progresar en el comentario. “Cholito, si es que quieres avanzar en el comentario, tienes que deshacerte de cualquier afición por algún equipo. De lo contrario no vas a poder ser objetivo”.
Enrique siguió al pie de la letra la recomendación, aunque sentía un afecto e inclinación por Sociedad Deportiva Aucas, ya que su padre, Luis Alfonso Recalde Redín, era hincha del equipo oriental. A pesar de esta afición, nunca don Luis Recalde y su hijo Enrique fueron al estadio. Su padre solo escuchaba la radio. Desde ese momento decidió sacarle del corazón al Aucas y trató de ser neutral.
Cuando estaba trabajando en Radio Atahualpa se vinculó con los hermanos Jarrín Hidalgo: Raúl y Patricio. Raúl fue quien se vinculó con el cubano Jesús Marinas, quien fundó Radio Gemas. Enrique estuvo poco tiempo en esta estación. Él califica como positiva la pasantía lo que hizo en la estación.
La T Grande de Quito, Mundo Deportivo y Carlos Efraín Machado
Enrique siempre tuvo afición por el área deportiva. Un día fue a visitar a Carlos Efraín Machado, quien trabajaba en el edifico principal del Banco del Pichincha en la Plaza Grande. Quería saber los requisitos para ser socio de la Asociación de Periodistas Deportivos de Pichincha (APDP).
Carlos Efraín Machado no solo que le aceptó los papeles para ser socio de la APDP, sino que le invitó a trabajar con él en el equipo “Mundo Deportivo”. Enrique inmediatamente aceptó la propuesta. Era 1970.
Carlos Efraín era productor independiente, arrendaba el espacio deportivo en Radio Tarqui, de propiedad del profesor Gustavo Herdoíza León. Después de tres años adquirió Nueva Emisora Central y Enrique pasó también a esta estación.
Sus compañeros fueron Salvador Landeta Rivera, que era reportero y relator; Patricio Jarrín Hidalgo era el narrador y más adelante llegó Fabián Gallardo, quien llegó a ser “el locutor estrella en la narración deportiva”; Darío Miranda, Rodrigo Ruiz, técnico de sonido. En ese tiempo se iniciaba el hermano de Carlos Efraín, Oscar Iván Lasso.
Cuando estaba en esta emisora falleció su mamá, Enrique cubría con Carlos Efraín Machado una transmisión desde Lima – Perú. Lo llamaron y, cuando regresó, doña María cerón ya había fallecido, es uno de los dolores más fuertes que ha tenido, por no haber estado presente.
Alfonso Laso Bermeo, Blasco Moscoso Cuesta y Radio Quito
En 1978 hubo un pasaje que marcó la vida de Enrique, cuando estaba trabajando en la Nueva Emisora Central. Un día le llamó por teléfono, Alfonso Laso Bermeo, jefe de deportes de diario El Comercio, además era la voz oficial de la locución deportiva en Radio Quito. Pancho Moreno le pidió hablar con él en la redacción del matutino quiteño, en San Bartolo, al sur de la capital.
En el dialogo hubo algo que le impactó y que él califica como uno de los diplomas espirituales de su vida. Alfonso Laso Bermeo le dijo: “mire Enrique, Blasco Moscoso Cuesta piensa retirarse de la radio por asuntos de salud y para mí, el único que puede remplazarle a él es usted”.
Eso marcó su vida, porque remplazar a Blasco Moscoso Cuesta – quien ha sido una institución en el comentario deportivo, con tanta capacidad y equilibrio en el micrófono – es de mucha responsabilidad. “Ese pedido fue para mí el mejor diploma que he recibido en mi vida profesional”.
Enrique enseguida le dio el sí, “como novio feo” y le indicó: “vamos a trabajar juntos en Radio Quito”. Cuando llegó a la estación, Blasco que tenía que abandonar el trabajo, porque también laboraba en la Casa de Cambios Rodrigo Paz, El Comercio, La televisora de HCJB y “La Voz de la Capital, lo recibió muy bien”. El comentarista de Radio Quito tenía mucha actividad profesional, pero por asuntos de salud, el médico le había pedido que dejase una parte de todo lo que hacía y decidió alejarse de la radio.
Cuando Enrique llegó a radio Quito, comenzaron a trabajar juntos, pues no solo que no se retiró, sino que se mantuvo, hasta que Enrique salió de la estación, para vincularse a Tarqui Deportes, bajo la dirección de Pepe Granizo Cisneros. Blasco Moscoso le decía a Enrique: “Cholito yo con usted me he rejuvenecido, así es que quédese nomás aquí conmigo”.
En varias ocasiones en eventos deportivos hubo la oportunidad que las dos voces estén juntas en el comentario deportivo.
La anécdota con Blasco Moscoso Cuesta
En una ocasión, cuando se transmitía un partido de fútbol, Pancho Moreno hizo un comentario sobre el árbitro y le pidió a Enrique un análisis sobre ese tema. Así lo hizo. Dio una opinión, pero a Alfonso Laso no le pareció correcto.
Alfonso Laso Bermeo le llamó a un lado y le dijo “Enrique usted no puede hacer eso en la radio, si yo estoy diciendo algo, usted no puede contradecirme”. En ese momento Blasco Moscoso Cuesta salió enseguida y le respondió, “oye negro ese es su concepto, pues esa es la idea de Enrique, no le puedes coartar. Él ha dicho lo que él piensa, lo que él siente. Déjale que exprese lo que él manifiesta”.
Radio Tarqui, las voces jóvenes que sigue la afición
En 1983, Pepe Granizo Cisneros le invitó a que sea parte del equipo de Tarqui Deportes. Enrique aceptó la invitación. En “las Voces jóvenes que sigue la afición”, estaban Carlos Edmundo Sandoval, Mauro Ferrín, Eduardo “flaco” Mosquera que era la Voz comercial.
El titular de la APDP, Pepe Granizo Cisneros, le conoció al comentarista deportivo en la facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Central del Ecuador, cuando cursaba un año antes que él. Con los años se amplió la amistad, porque compartían la misma pasión por el periodismo deportivo.
El profesionalismo, responsabilidad y calidad humana, son las características que tiene el ingeniero Recalde. “Tuve yo la grata oportunidad de compartir con él, en la época brillante de Tarqui Deportes. Enrique siempre con su estilo pasado, claro, transparente y tranquilo captó a los oyentes”, indica, quien fue director de Tarqui Deportes.
Los dos referentes del periodismo deportivo hicieron pareja en las transmisiones, el uno como relator y el otro como comentarista. Luego como socio, presidente e integrante de la APDP. La amistad se ha mantenido en lo profesional y familiar. “Todos lo admiramos al ingeniero Enrique Recalde, quien tiene un nieto que sigue sus pasos”, acota el director de “Su Majestad El Fútbol”, que se transmite a través de las redes sociales.
En Radio Colón conoció a Shakira
Enrique permaneció en Radio Tarqui hasta fines de la década de los 90, cuando pasó a laborar en Radio Colón, como productor independiente. Esta estación no era deportiva sino noticiosa y musical. Gabriel Espinosa de los Monteros dirigía los programas del mediodía y de la mañana. Ahí también estuvo Fabricio Flores, que era reportero de deportes.
En uno de esos días, tuvo la oportunidad de conocer a la cantante y compositora colombiana Shakira en sus inicios. Ella estaba promocionando su material musical, por ello vino al Ecuador y Gabriel Espinosa de los Monteros le invitó a su programa. “Teníamos las cabinas una frente de otra. A un lado estaba la cabina de espectáculos y al otro la de deportes”.
Cuando la artista colombiana terminó la entrevista salió y coincidieron en el mismo espacio. “Saludamos y conversamos. Eran los inicios de su carrera”. Estuvo hasta 1997, cuando surgió la oportunidad de ser parte de Radio Sonorama
Radio Sonorama y el Mundial de Francia 98
Su ingreso a Radio Sonorama se dio porque esta estación era noticiosa, deportiva y musical. Hubo mucho apoyo al área deportiva, tal es así que transmitieron el Mundial de Francia 98. Enrique fue parte del equipo que viajó a Europa para cubrir el evento.
Ahí conoció a Boby Chalton, figura legendaria del futbol inglés; Joseph Blatter, en ese entonces presidente de la FIFA, Alfredo Di Stéfano, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol, y la actriz colombiana Amparo Grisales, que también estuvo por allí, fue invitada a la radio y conversaron sobre el rey de los deportes.
Sonorama le permitió ampliar su mirada profesional y conocer varios países. “Cosas que en otras circunstancias no lo hubiera podido realizar”. Cuando estuvo en esta estación se pudo vincular con Gamavisión.
Ingeniero civil y periodista
El periodismo y el deporte lo lleva muy dentro. Es el legado que deja a sus tres hijas: Yahaira, Paulina, María Fernanda y su nieto, José Emilio Domínguez Recalde, que está vinculado a la parte informativa. De su segundo matrimonio con Alida Mena, tuvo a su hijo Manuel Antonio.
Hubo un hecho que marco su vida cuando era estudiante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Central del Ecuador. Enrique tenía como profesor de Estructuras a un ingeniero de apellido Merino. En esos años participaba en un programa informativo en la mañana, de 07:00 a 08:00, en Radio Éxito, de propiedad del radiodifusor carchense José María Rodríguez Santander.
Las clases de Enrique iniciaban a las 08:00. Por la dualidad de actividades, siempre llegaba retrasado a la Facultad. Un día, el profesor en medio de todo el alumnado (había unos 80 estudiantes) le retó: “vea señor Recalde, usted o se dedica a la radio o a la ingeniería, pero con las dos cosas no va a poder conmigo, decídase”. Eso fue para él un desafío, un acicate. Pensó para sus adentros que le va a demostrar que si va a poder en las dos actividades y lo cumplió. Eso fue en el año 1968.
55 años de actividad periodística
Enrique este año 2023 cumple 55 años de actividad periodística y de estar vinculado a la Asociación de Periodistas de Pichincha (APDP), gremio en el que ha ocupado todos los cargos, desde vocal hasta presidente. También es miembro activo del Colegio de Periodistas de Pichincha, su número de afiliación es 222. Estuvo vinculado a la Unión Nacional de Periodistas (UNP), donde le otorgaron una mención de honor, por su trayectoria.
Señala que la radio le ha dado la mayor felicidad, muchos amigos y muchas puertas se le abrieron. Ha conocido España, Francia, Bélgica, Uruguay, Paraguay y Brasil, donde pudo visitar el Museo de Pelé. En La Paz conoció a los integrantes del Grupo Inti-Illimani.
En 1982 organizó y lideró los juegos nacionales de los ingenieros civiles que se realizó en Quito, cuando fue presidente de la Comisión de Deportes. Estos juegos se institucionalizaron dos años antes en Guayaquil. Enrique incluyó el ciclismo, el atletismo.
Ahí sucedió una anécdota: organizó las categorías de 100, 200 y 400 metros, pero los ingenieros solo se inscribieron en las dos primeras, pero en la tercera no había inscritos y tuvo que participar Enrique, quien quedó en quinto lugar. Hubo 10 participantes y cinco abandonaron la competencia. “La familia le daba ánimo. Dale, Pelayo, dale. Dale, Pelayo, dale”, era el grito de apoyo.
Esta frase se hizo popular en un programa mexicano de inicios de la década de los 70, donde el conductor era el actor de doblaje y animador Juan Manuel Pelayo, quien fue la voz de “Kalimán, el propio Kalimán”.
Su familia
Hay un cúmulo de recuerdos que enriquecen su vida y le corroboran que no se equivocó al escoger y abrazar esta tarea. El periodismo le ha dado muchas cosas buenas, pero hubo algo que le produjo una desazón.
Por su actividad en el periodismo deportivo, en su primer matrimonio no pudo dedicarle todo el tiempo que hubiese querido y se merecían, sus hijas y su esposa, Lupe Lourdes Velasco, de quien enviudó. Esto porque físicamente estaba alejado de ellas, justo en los días cuando se reunía la familia, que son los sábados y domingos. “No lo pude hacer y ese es un aspecto difícil de superar”.
De alguna manera la vida le dio la recompensa o la revancha en su segundo matrimonio, tras el fallecimiento de su primera esposa, por ello busca la manera de estar y compartir el mayor tiempo posible con ellos.
El comentarista deportivo, por este hecho, envía un mensaje a los periodistas jóvenes. Les pide que amen su actividad periodística, pero que no olviden a la familia, porque a futuro puede haber un arrepentimiento posterior que ya no tiene remedio. “Compartan con la familia”.
A pesar de estas situaciones se siente realizado por el trabajo cumplido en el comentario deportivo, a pesar de haberse retirado todavía hay personas que tienen gratitud. “Ese es el mejor legado que les dejo a mis hijas y mi nieto. Ese reconocimiento también es de ellos” y demuestra que hizo su trabajo a conciencia.
Enrique ha mantenido una posición vertical para decir y hacer las cosas, porque no tiene dobleces en la vida. Siempre ha sido respetuoso con las personas, pero eso no significa disimular o disfrazar el concepto, el criterio o consejo que pueda entregar. “Creo que lo he hecho bien y esa es mi mayor realización”.
Destaca el apoyo de la familia, pues ha sido el pilar fundamental en su caminar por el comentario deportivo. Ellos se constituyeron en sus primeros oyentes, lectores, televidentes y jueces. Siempre están pendientes de lo que hace. “Son mi mayor impulso, son mi razón de vida, mucho más después de haber pasado por problemas de salud”, como el cáncer de colon, la pancreatitis y cuando se contagió con la Covid, donde estuvo un mes en UCI.
Enrique Recalde Cerón durante 55 años caminó firme en este mundo mágico de la radio, por ello es considerado la voz elegante del relato deportivo.
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Iliana Cervantes Lima
Voces de la Radio
