Fotografía
- Izquierda: Johnny Vizcaino, con el expresidente de la República, Lucio Gutiérrez; y Carlos Efraín Machado en los estudios de la Nueva Emisora Central, en el año 2004.
- Derecha superior: Johnny Vizcaino transmitiendo la Copa América en Bolivia, en 1997.
- Derecha inferior: Johnny Vizcaino con Patricio Jarrín Hidalgo y Pepe Granizo Cisneros en Sao Paulo (Brasil) en la Copa Libertadores, el 4 de abril 1995.
Los inicios en el mundo mágico de la radio de Johnny Vizcaino se dieron cuando tenía 15 años, en la ciudad de Ambato y estudiaba en el Colegio Nacional Bolívar. Es de Guayaquil, pero su esposa Gladys Carrera y sus hijas: Paulina, Verónica y Viviana son quiteñas. Laboró en las radios: Tricolor, Paz y Bien y Continental en Ambato. América La pasillera, HCJB, El Sol, Espejo, Cristal, Sucre y Nueva Emisora Central, en Quito. En estos medios conoció a personajes que son parte de su vida profesional: Lenín de Janón, Chema Reinoso, Alfredo Rodríguez Coll, Germán Carvajal, Marjorie Morales, Carlos Efraín Machado, Roberto Omar Machado, Tarcisio Romero, Jimmy Carrera, Jorge Víctor Bravo, Oscar Iván Laso, Efrén Cruz, Stalin Cobeña, entre otros.
Sus referentes son: Tobías Barrilla, de Bolívar, Atalaya y CRE; Ecuador Martínez Collazo del Sistema de Emisoras Atalaya, Fabián Vizcaino de Radio Ecuatoriana, Edgar Villarruel Caviedes de Emisoras Gran Colombia, Carlos Efraín Machado de la Nueva Emisora Central, así como al carchense Jacinto Landázuri Soto el relator Copa Mundo. También admiró a las voces potentes de Caracol Radio y RCN de Colombia.
Desde niño escuchó los estilos “de los grandes del relato”, pero con el tiempo adquirió el suyo. Recuerda que en algunas ocasiones el partido era malo o aburrido, pero para tenerle prendido al oyente, le ponía agilidad. Eso no sucedía siempre, ya que había encuentros demasiado flojos, no tocaba más que relatar lo que se veía en la cancha. Recuerda con nostalgia a la Nueva Emisora Central donde estuvo 22 años, ahí pudo conocer a grandes personas y viajar a diferentes países.
Su profesor del Colegio Nacional Bolívar de Ambato, Tarquino Altamirano, fue importante en los inicios de su carrera como narrador deportivo. El docente era parte del equipo deportivo de Radio Paz y Bien, observó en el adolescente un potencial en su voz. El locutor quiteño residente en la ciudad de las Frutas y Las Flores, Edgar Castellanos Jiménez, cuenta que a Tarquino Altamirano se lo conocía por el apodo. Le decían «borde del campo”, en alusión a que era de Tisaleo un cantón que, en esa época, era parroquia rural de Ambato.
El apoyo de su familia ha sido determinante, porque al ingresar al relato deportivo los viajes eran constantes y los fines de semana fuera de casa eran comunes. Su esposa comprendió esta nueva etapa en su vida profesional, porque su pasión era el relato deportivo.
Su madre, Abigail de Jesús, fue su fan número 1, le escuchaba siempre, cuando se encontraban le decía “hijo fallaste en esto, qué quisiste decir con esta palabra”, pero en otras ocasiones le felicitaba. “Estuviste muy bien en esta transmisión”. Le corregía muchas cosas, como oyente era muy exigente.
Agradece a la vida por la comprensión y apoyo de su familia en este trajinar de la radio. “Entendieron que parte importante de mi vida fue la Emisora Central. Una etapa muy linda de mi existencia”, repite.
Ambato, Mario Meléndez Chico y Macará vs Emelec
Jonny Vizcaino nació en Guayaquil el 4 de Agosto 1952. En el jardín de su casa jugaba fútbol, relataba las jugadas, los pases y hasta los nombres de los jugadores imaginarios del encuentro. Tenía 15 años cuando su familia se trasladó a la ciudad de las Frutas y las Flores. El adolescente se inició en este mundo mágico de la radio, cuando estudiaba en el Colegio Nacional Bolívar. Su profesor Tarquino Altamirano, era director de deportes de la radio Paz y Bien de Ambato, pero fue su papá, Juan Roberto, quien le dio la primera oportunidad cuando dirigía Radio Continental y conducía el programa deportivo. En esta emisora se emitían también programas de radioteatro y noticias. Además, se elaboraba libretos.
Mario Meléndez Chico, una de las voces más conocidas de Ambato, era el relator de Radio Continental, se enfermó un fin de semana. El viernes avisó y dijo que no podría estar en la transmisión deportiva para el Campeonato Nacional del fin de semana. Se enfrentaban Macará con Emelec, en el antiguo Estadio Ingaurco. En esa época los relatores estaban a los pies de la malla protectora. Pocas radios tenían su cabina de madera, una de ellas era Paz y Bien. “No tengo relator para el fin de semana. Aquí está tu oportunidad, dame una mano, a ti te gusta esto”, le dijeron. Era inicios de los 60 y la cadena era por Onda Corta con CRE de Guayaquil. Desde la noche del viernes no pudo dormir hasta el domingo, sintió una emoción grande, iba a cumplir su sueño.
La alineación estaba en sus manos, al momento que dio a conocer los nombres, temblaba como papel en el viento. Ese día de Guayaquil, llegó el comentarista estrella de la radio de propiedad de Rafael Guerrero Valenzuela, Walter Espinel; como testigo de su primer relato estuvo el maestro Edgar Villarruel Caviedes, quien se desplazó de Quito, para transmitir el cotejo para Emisoras Gran Colombia. La voz oficial de la estación de propiedad de Eduardo Cevallos Castañeda le dio algunas indicaciones, pero, los nervios pudieron más en Johnny Vizcaino.
Cuando el partido concluyó, Tarquino Altamirano se acercó al padre del joven relator y le propuso que su hijo pase a Paz y Bien. Previamente lo había escuchado y su estilo era bueno. El domingo siguiente, en el mismo estadio, jugaba Barcelona frente al Macará, ahí empezó. Su sueldo era de 50 sucres mensuales.
Para la tercera fecha del Campeonato ya ingresó a la radio ambateña, primero hizo borde del campo, era justo cuando se reinauguró el Estadio Bellavista. Los locutores y técnicos templaban el cable desde la cabina hasta la malla de protección en la Tribuna, ubicaban el amplificador y el micrófono, para hacer el borde del campo y las entrevistas. Cuando se daban los cuartos de hora de intermedio del primero y segundo tiempo, subía a la cabina y nuevamente al borde del campo. Era un corre, corre, pero se lograba cumplir con el objetivo inicial: transmitir de manera nítida el encuentro.
Cayambe, Quito y Mercedes Benz
Toda la familia de Johnny es guayaquileña, su padre era pastor evangélico, trabajaba en el eslabón del Guayas, que en los años 60 era un estudio de grabación de programas religiosos para difundirlos en las radios del país y pertenecía a la histórica emisora «HCJB – La Voz de los Andes», sintonizada a nivel mundial. Juan Roberto Vizcaíno era el responsable de elaborar los libretos para los programas religiosos. Se trasladó del Puerto Principal con toda su familia para levantar a Radio Tricolor de Ambato, que estaba de capa caída, en esta ciudad vivieron siete años.
A finales de la década de los 60 le ofrecieron una iglesia en la ciudad de Cayambe, donde permanecieron dos años en el cantón de la provincia de Pichincha. El cambio a otro lugar se dio nuevamente a San Gabriel, en la provincia del Carchi, en la frontera norte, pero no les gustó el clima. Se trasladaron a Quito, en HCJB su padre hizo los libretos para el programa “La Biblia Dice”.
Toda la familia se estableció en la capital. Johnny estudio en el colegio Anderson, estuvo hasta quinto curso. Buscó una carrera técnica en el Instituto Ecuatoriano-Alemán, que ya no existe. Luego de tres años se graduó de técnico en motores. Las prácticas las realizó en la Mercedes Benz, que en esa época era DINA S.A, en la 10 de Agosto y Naciones Unidas, trabajó 16 años. Laboraba simultáneamente en las radios: El Sol, Sucre y Cristal, con los hermanos Rodríguez Coll, especialmente con Alfredo.
Alfredo Rodríguez Coll y HCJB
Al inicio el relato deportivo era una afición para Johnny, luego se volvió en parte de su vida. En América, La Pasillera, estuvo dos años, dirigía deportes, Édison Espinoza Tapia, quién después se trasladó a Guayaquil y fue parte del equipo de CRE y se radicó en Guayaquil. Cerró la estación y se acabó el espacio deportivo. Tenían las cabinas en el techo del Estadio Olímpico para transmitir los partidos de fútbol.
En ese momento su papá, Juan Roberto Vizcaíno, conversó con su amigo, Lenín de Janón, directivo de HCJB, quien se mostró abierto al ingreso del joven a la estación, pero le pidió que, previamente, debía consultar con Alfredo Rodríguez Coll, director de deportes. La “Voz de Los Andes” tenía transmisiones de fútbol de lunes a sábado, los domingos no, la programación era exclusiva sobre temas religiosos en ese día. “Mi apoyo siempre fue hacia Alfredo Rodríguez Coll, quien desde el principio tuvo la apertura para que ingrese en la estación”.
Un sábado en horas de la tarde, Lenín le presentó al director de deportes, quien le pregunto sobre su trayectoria. El joven Johnny Vizcaino estudiaba en el Colegio Teodoro. W. Anderson que estaba ubicado en las calles Gaspar de Villarroel e Isla Isabella. Alfredo le dio cuarto de hora en intermedios, en una ocasión cuando terminaba el primer tiempo, el relator manabita le insistió “usted relata como costeño, se come las eses”. En ese momento le dio algunos tips que le sirvieron en el relato deportivo, ahora, en cambio, tiene el acento quiteño.
En esta estación permaneció 12 años. La señal de HCJB llegaba a todo el mundo, la sintonía a escala nacional e internacional era masiva. Eso lo corroboró en una ocasión, cuando formó parte del equipo deportivo de la Nueva Emisora Central y viajó a Santiago de Chile. Le acompañó a un dirigente del Deportivo Quito, estaba en el carro y por el retrovisor un compatriota odontólogo lo miró y le preguntó: “Tú relatabas en HCJB con Alfredo Rodríguez Coll? “Si yo mismo soy”, le respondió.
“Ahí me di cuenta de lo importante que fue esta emisora no solo para el Ecuador sino para el mundo”. A los estudios les escribían de todos los países, les enviaban grabaciones y casetes. Ese es uno de los recuerdos más grandes que tiene de su paso por la Voz de Los Andes.
Radio El Sol y los hermanos Rodríguez Coll
Johnny hizo una gran amistad con los relatores deportivos manabitas, los hermanos Rodríguez Coll: Alfredo, Oswaldo y luego Carlos. En el estadio alternaba siempre: cuarto de hora en HCJB, el siguiente cuarto de hora corría a la cabina de Radio El Sol y así se apoyaban. Ese mismo sistema lo hicieron en Radio Nacional Espejo, en las calles Esmeraldas y Venezuela, en el centro de Quito, estuvo cerca de un año.
Jorge Luis Imbaquingo, periodista especializado en el mundo tuerca, dirigía Cristal de Quito, le hizo la propuesta a Alfredo y formaron el equipo deportivo durante dos años. Estaban Fabián Quilca, Jaime Galárraga, Juventino Campoverde, Sucesos Deportivos era el programa se transmitía de 19:00 a 20:00. Se emitían notas, entrevistas y transmisiones deportivas desde el Estadio Olímpico Atahualpa, se terminó el contrato y José Luis se retiró. Johnny y Alfredo siguieron en HCJB.
Después estuvo en Radio Sucre de propiedad de Vicente Arroba Dito, emisora de grandes relatores y comentaristas como: el Dr. Ecuador Parrales, Oswaldo Calderón, Víctor Hugo Poveda, «canchita» Tómala, entre otros, que los fines de semana llegaban de Guayaquil. Siempre enviaban a Quito un relator para transmitir los dos o tres partidos del campeonato nacional que se realizaban los fines de semana, estuvo un año. Los enlaces deportivos también se cumplían en horas de la mañana con el noticiero.
“Alfredo siempre me llevaba a todas las emisoras donde iba”. Radio el Sol, estaba ubicada en el Pasaje Amador, luego se trasladó cerca del Hotel Colón, cuando el propietario era el licenciado Jaime Bowen, quien lo trajo de Manta a Oswaldo Rodríguez Coll, como jefe de deportes. Estuvo cuatro años, salió en solidaridad con uno de los hermanos Rodríguez Coll, quienes siempre le extendieron su mano.
Nueva Emisora Central y Carlos Efraín Machado
Johnny trabajaba como jefe de taller en la Mercedes Benz, en la Naciones Unidas y 10 de Agosto, en el centro norte de Quito. En una ocasión, la secretaria de la empresa le indica que le buscaba Carlos Efraín Machado, para que le revise su carro de la marca de la empresa. Fabián Gallardo, su amigo, quien iba a salir de la emisora para trasladarse a Gamavisión, le presentó al radiodifusor y le recomendó para que sea parte de la estación.
“¿Le gustaría incorporarse a la Nueva Emisora Central?”, le preguntó Carlos Efraín Machado. Esta radio era la número 1 en Quito y el país en temas deportivos. ¿Dónde está laborando? En DINA S.A y en Radio Sucre, le contestó. El propietario de la Nueva Emisora Central le pidió que se retire de la estación porteña para llegar a un acuerdo.
Johnny le entregó un casete con sus relatos y se reunió con el técnico de la radio, Antón Murillo, hubo buenas referencias. Trabajaba en la empresa hasta las 16:30. Sentí que subí un escalón más en el relato deportivo en Quito.
Con el propietario de la estación quiteña escucharon nuevamente el casete y llegaron a un acuerdo económico. Se integró al programa Mundo Deportivo que se transmitía en la noche, de 19:00 a 20:30, esta decisión se tomó para que no se crucen sus tareas periodísticas, con su trabajo en la Mercedes Benz. Fue parte de “Campeones del Deporte”, que se emitía de 17:00 a 18:00. Recuerda que Carlos Efraín siempre decía “Aquí la estrella o la figura no es el relator, tampoco el comercial, es la publicidad”.
El primer relato deportivo que realizó en esta estación fue entre el Deportivo Quito vs Green Cross de Manta. Ganó el equipo capitalino 3 a 0 y el segunda era entre Nacional vs Emelec. “Fue muy emocionante ver al equipo de Mundo Deportivo en la cabina escuchando y mirando mi trabajo”. El apoyo y respaldo que le brindaron fue muy grande, especialmente en el primer cuarto de hora con el licenciado Hugo Navarro, que tenía un programa taurino. Le dio la mano y le deseo suerte. Luego Mario Garcés que hacía borde de campo. Todos le desearon suerte, hubo buenos comentarios de los oyentes. Permaneció 22 años en los que realizó muchos viajes y transmisiones deportivas.
Era muy difícil ingresar a la Nueva Emisora Central, había que pasar algunas pruebas, aunque Johnny Vizcaino no tuvo ese filtro. En noviembre de 1992, ocho días antes del aniversario de Mundo Deportivo, que se celebraba cada 20 de ese mes, se retiró. “Fueron 22 lindos años que estuve integrando la Nueva Emisora Central. Me dediqué de lleno al periodismo deportivo, que lo compartí con mi profesión de Técnico en Motores. Laboré 16 años en DINA distribuidora de los Mercedes Benz, pero pudo más el periodismo deportivo y el micrófono, por ello me alejé de mi otra carrera”.
“Alcancé muchas cosas inolvidables en Nueva Emisora Central. Gracias a la radio hice muchos amigos: Roberto Omar Machado, Tarcisio Romero, Oscar Iván Lasso, Jimmy Carrera, Jorge Víctor Bravo, el ingeniero Enrique Recalde. Fuimos un personal numeroso que hizo historia en la radiodifusión ecuatoriana siempre agradecido con Carlos Efraín Machado y esta radio quiteña que me dio tanto”.
Carlos Efraín Machado y la DINA
Carlos Efraín Machado, para Johnny, no fue un jefe, sino un amigo. Le tenía mucha confianza, era una persona de trato amable y de mucha risa, pero cuando alguien fallaba, llamaba la atención. Daba las indicaciones a los nuevos que querían ser parte de la Nueva Emisora Central. “Se vivía un ambiente muy armónico”. Cuando se retiró de la DINA, Johnny tomó al relato deportivo como profesión y se dedicó al ciento por ciento a la radio.
La Copa América de 1993, los partidos de los equipos ecuatorianos, especialmente los de Quito, se jugaron al medio día en el Estadio Olímpico Atahualpa. Siempre le tomaban en cuenta para esos cotejos. “Me ponían con el personal que tenía que relatar.» En el trabajo de la DINA le pedía de favor al gerente que le excuse sus ausencias, así fue una, dos, pero en la tercera ya no. “O tu radio o tu trabajo de técnico de motores”. Eso fue una traba, porque la responsabilidad en la empresa era grande. A las 14:00 ya estaba libre del relato, porque era cerca, se iba a pie y regresaba a pie toda la Naciones Unidas.
El bichito del relato pudo más y renunció, luego de 16 años, a DINA. Aparte de eso tenía unos impases con un técnico alemán de la empresa y dijo “no va más”. Cuando le comunicó a Carlos Efraín Machado que se integraría al ciento por ciento a Mundo Deportivo. ¿Qué pasó y su trabajo? Renuncié, le contestó. ¿Qué le pasa, qué locura cometió? De este modo se la jugó e inició el cambio de tarea profesional y personal.
El ingresó económico bajó un poco, pero su familia se adaptó a esta nueva realidad, Carlos Efraín Machado siempre cumplió y fue puntual en el pago de sueldo, décimos, etc. “Mi agradecimiento y reconocimiento a Carlos Efraín, la señora Juanita, Roberto Omar Machado, a toda la familia Machado, a mis compañeros que fueron mis amigos de una época inolvidable”.
Mach Deportes, Deporte barrial y el «CHASQUI Deportivo»
Luego de Nueva Emisora Central, llegó la jubilación, pero la pasión por el relato no. Habló con Roberto Omar Machado y estuvo cerca de tres años en Mach Deportes. Viajó dentro y fuera del país, campeonatos nacionales, fue una etapa productiva y de muchas anécdotas. Agradece a Roberto Omar y sus hijos: Roberto Carlos y Sebastián, a quienes conocí cuando se proyectaban como referentes en el periodismo deportivo. Fue parte de las transmisiones deportivas del programa del mediodía que lo compartió con Oscar Iván Laso y Jimmy Carrera, hasta que llegó la hora de la retirada.
Estaba libre y tuvo el llamado de Edison «cachito» Ramírez también periodista, director de Chasqui Deportivo, un programa que se transmite a través de las redes sociales. Ahí inicia su paso al fútbol barrial, que fue un cambio muy duro. “Estar en el fútbol profesional, en una radio, donde se tenía las alineaciones inmediatamente, para luego ir al fútbol barrial, estar en el graderío, buscar toda la información y muchas veces sin respuesta, es difícil”. La organización deja mucho que desear. “Yo no me adaptaba y hacía los comentarios como en radio, pero eso no le gustaba a la gente”. Eso debería cambiar, tomando en cuenta que ahora en los barrios también hay el futbol femenino. Todos los fines de semana en los sectores de la capital hay campeonatos. Johnny transmite desde la parte norte de la ciudad de Quito: Calderón, San Juan, Zavala, Marianitas, etc. Lo hace con el mismo cariño que lo narraba en la radio, pero son tiempos distintos.
Sin embargo, agradece a la gente que va a los partidos que se desarrollan en las canchas barriales, quienes le muestran cariño y respeto cada fin de semana. “Eso me hace recordar aquellos años hermosos que fui parte de la radio quiteña, especialmente de mi paso por la Nueva Emisora Central, de propiedad de Carlos Efraín Machado, de quien tengo el mejor de los comentarios.
Iliana Cervantes Lima
Voces de la Radio






